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La poesía ha vuelto a las calles, las paredes hablan octubre 28, 2006

Posted by practicasurbanas in SOCIEDAD.
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El nacimiento del stencil en Santa Cruz  

Parecen tres espectros iluminados por las luces incesantes de la plaza 24 de Septiembre, son las 11 de la noche y esperan sentados al Defensor, así se hace llamar Juan, un estudiante universitario de 20 años, precursor del Stencel en Santa Cruz. Él, al igual que R.D., H.D. y Rafael son el grupo experimental del laboratorio de arte callejero cruceño, una especie de camarilla talentosa y guerrillera que intenta tomar por asalto la pasividad contestataria de la ciudad y sus inocentes paredes.  

En realidad esta es su primera noche de operaciones, o sea el nacimiento mismo del movimiento. Han planeado todo con anticipación, El Defensor es el que trae las planillas con los artes que han diseñado y también las pinturas en aerosol, le pregunto a R.D el motivo de los diseños para esta noche y él me contesta mientras los otros dos se ríen burlescamente, – no es nada serio, el defensor quiere reconquistar a su ex novia que terminó con él hace tres semanas y ha planeado un ensayo del movimiento stencil con una sesión de estampas con mensajes exclusivamente para ella – dice, mientras me golpea el hombro como consolando una desilusión. Claro, el stencil en ciudades como Buenos Aires, Medellín o Sao Paulo, son toda una corriente cultural progresista, donde la técnica del trabajo es tan competente como la calidad de los mensajes, un icono del stencil es un dibujo de Bush con las orejas de Micky Mouse y la frase: Disney War. Es por eso que R.D. y los otros reaccionan de esa manera. “Pero no te preocupes, es solo un ensayo, luego el trabajo va ser mucho más crítico”, acotó mientras veíamos llegar al Defensor con una mochila en la espalda y una bolsa plástica en las manos.  

Traigo las pinturas en la mochila y aquí están las planillas dice mientras las inspeccionamos emocionados. Son tres cartulinas de colores, recortadas con estiletes donde se puede reconocer el diseño de un dibujo tribal, muy parecido a un tatuaje o la tendencia publicitaria de flores estilizadas.  

Pero, El Defensor no había terminado el diseño de la frase que colocaría encima de los dibujos, entonces pidió paciencia, mientras nos invitaba unos cortados de café, se instaló en una banca de la 24 y comenzó a terminar de recortar lo que le faltaba. Nada fácil el trabajo minucioso que hacía mientras los transeúntes trasnochados observaban atónitos la improvisación del taller de manualidades a las 11:30 de la noche.  

Comprendí entonces en la plática un poco acerca de la historia de esta manifestación espontánea de la generación de los videojuegos, el televisor y la Internet, herederos de las múltiples influencias musicales, artísticas, cinematográficas y publicitarias del siglo XXI.  

Los estencileros o estencilistas son la respuesta rebelde de los ataques publicitarios y a la amenaza de la contaminación visual, “A mí me ponen cada cosa enfrente de mis ojos con la publicidad y la propaganda con toda impunidad que pensé; ¿por qué no puedo hacer lo mismo?” dice R.D. el más reflexivo del grupo, El Defensor examina su trabajo y dice -¿sabes una cosa?, vamos a copiar algunos diseños del extranjero pero también seremos críticos con esta sociedad que es tan preciosa y vagabunda como lo somos nosotros, yo también hago sociedad y quiero hacerla a mi manera, como yo quiero, sin imposiciones ni posturas, una pensante y artística- me dice mientras termina su obra.  

Solo entonces, y luego de una hora de cuentos, chistes, anécdotas y reflexiones sociológicas, nos dirigimos a las calles. Primero, El Defensor dice: -vamos hacer una prueba, en una pared cualquiera-, entonces llegamos a la calle libertad y justo al frente de una desquería, con nerviosismo y entusiasmo (el único que permanece tranquilo es Rafael, nunca perdió aquella postura) deciden emprender la historia. H.D. y Rafael se dirigen a las esquinas de las calles, uno a cada lado, para vigilar cualquier inconveniente (serenos y policías) R.D. y El Defensor se instalan para la estampida; R.D. es el que sostiene la planilla y solo en ese momento se da cuenta de que serían buenos unos guantes quirúrgicos que venden en cualquier farmacia para no pintarse las manos, demasiado tarde, El Defensor empezó a esparcir la pintura en aerosol luego de haberla batido por algunos minutos.  

R.D. saca la plantilla y lo que se vé es la estampa del dibujo y un mensaje claro. “Somos más que dos, somos uno”. El Defensor sonríe y luego súbitamente dice, -hubiera sido mejor si utilizo menos pintura-, pero R.D. le devuelve la emoción y lo alienta, “Está buenísimo, se lee bien”. Rafael y H.D. vuelven de sus puestos con un silbido del Defensor y observan maravillados la imagen grabada en la pared, Rafael con su tranquilidad sospechosa y su voz rítmica dice –quedó bien, se entiende- y H.D. sonríe sin decir nada.   

Luego, de grabar la misma imagen con diferentes colores y haciendo combinaciones por calles donde frecuenta la ex novia de El Defensor, sorteando serenos y vecinos desconfiados, nos dirigimos al reto más importante de la noche, la pared del frontis de la Unikuljis, la universidad de la ex del Defensor, un lugar estratégico por supuesto.  

En el trayecto, nos reímos de cómo las escasas movilidades que circulan por las calles donde se trabajó el stencil nos gritaban: ¡Viva la Autonomía, Carajo!, como un grito de aliento y complacencia. ¡Ociosos de mierda!, ¡Viva Santa Cruz!, ¡Vamos Carajo!, hasta hubo uno que detuvo su vehículo (estaba acompañado por otro tipo) y nos increpó: ¿Qué están pintando cojudos? Vamos a llamar a los otros y les sacamos la mierda. Fue en ese preciso momento en el que caímos en la razón de que por estos días esta practica puede ser peligrosa, ya que por las calles de Santa Cruz la cuidad y Santa Cruz la de barrio, han aparecido mensajes muy agresivos en alusión a la reivindicación regional de las autonomías departamentales y en contra de las políticas del gobierno de Evo Morales.  

Pero, Rafael nos tranquilizaba con sus comentarios jocosos y su reacción instantánea, “si querés te presto mi celular” dijo, mientras el vehículo desaparecía por entre las calles de la ciudad.  

Tuvimos que esperar como 30 minutos hasta que la gente que estaba al frente de la pared escogida se vaya, era un bolichito de hamburguesas, luego de que se disiparon y controlando al sereno/guardia del edificio El Defensor estiró la planilla, fue él y no R.D. porque habían intercambiado los papeles para que R.D. no se manche las manos.  

Cuando el Defensor con las manos totalmente fosforescentes por la mezcla de colores, una encima de otra y un olor penetrante a estupefaciente dice, “Muchachos hemos terminado”. 

Cuando el Defensor con las manos totalmente fosforescentes por la mezcla de colores, una encima de otra y un olor penetrante a estupefaciente dice: “Muchachos hemos terminado” lo corrijo mentalmente; este es el comienzo de todo un movimiento, o eso es lo que espero y reconozco en la figura ensombrecida de los tres jóvenes la valentía y la inteligencia de una generación visual, una inconforme, una deseosa de reclamar su oportunidad dándole voces a los muros. 

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